Salir a caminar urgidos por la urgencia, con los parpados y sus ganas de besarse con los ojos, de arrastrarte a la oscuridad, a la disminución abrupta y repentina de luz. ¿Se supone que tus sentidos se agudizan? ¿Qué ves cuando tienes los ojos cerrados?
Infinidad de espectros de luz que aun rebotan en tus parpados, algo así como atrapar las formas.
Reducir la realidad al remoto espacio de contacto entre tus pupilas y la pared viscosa. Abstenerla de su ingenua materialidad.
Transformación.
Eso que dije de su-abstención- ingenua rompe drásticamente la ley de la forma y la materia. Un cigarrillo guarda en su esencia cierta forma y cierta materia que lo diferencian de cualquier otra cosa en el mundo, como un caucho, o una mesa, o una mesa con un televisor. Sin embargo esa forma y esa materia genera un nexo inevitable entre el cigarrillo y todo lo demás, el caucho, la mesa, la mesa con el televisor.
Resulta hostigante.
Infante que salta sobre la mesa, escuchando el televisor, sin diferenciar aun las propagandas del programa-verdadero. Infante que arroja el caucho contra la pantalla, ignorante de las propiedades “ocultas” del cigarrillo, capaz de matarte.
Entra esta mujer, que es una mujer despiadada. Trae consigo un cenicero que bien podría ser una bandera de Ámsterdam o un vidrio irrompible. Lo coloca sobre la mesa, e inicia un proceso de extracción de nicotina al dichoso cigarrillo, el infante observa, salta y escucha el televisor sobre la mesa. Una vez terminado de vaciar el cigarrillo, la despiadada golpea el televisor y la imagen se torna blanca y negra.
HOMBRE QUE VE EL MAR CON DESEO, HOMBRE QUE NO VE EL MAR SINO UNA FOTOGRAFIA. HOMBRE
QUE PLANEA. HOMBRE QUE NO VUELA.
El infante se harta de las obligaciones que le quieren imponer, decide entonces cerrar los ojos, abstrae la forma a todo y sus ojos se atiborran de formas y colores, su mente de niño proyecta en los parpados lo-primero-que-levengaalacabeza. SIN OMITIR DETALLE ALGUNO. ¿Quien se entrega por completa a su propia psicodelia?
Percibe un aroma distante que la trae y lo lleva al tiempo, el televisor irrumpe en una pelea de hormigas, la mujer, el humo, y el cenicero que bien podría ser una bandera de Ámsterdam, se destrozan en miles de pedazos. Las mesas permanecen estáticas, el niño abre los ojos y se asombra de la impresionante capacidad del caucho para mantenerse.
Nadie se urge de nada.
Nadie se adapta.
she´s like a rainbow... deshacerme de este cuerpo adoctrinado, insípido, cerrado. atarlo a un poste en medio de la calle, de la lluvia y que enferme. y que pierda el miedo de tanto probarlo.
domingo, octubre 18, 2009
sábado, octubre 17, 2009
Anonimamente
Tomen mi huella y mi nombre, escriban la carta que jamas escribiria y envienla. No pregunten por destinatarios, ni por las formas mas apropiadas de saludar, les entrego mi identidad, mi imagen, lo que ellos creen que soy, pueden hacer con ella lo que plazcan. HE DEJADO DE SER PARA SER. No hare nunca mas lo que tengo que hacer, no tengo que hacer nada. Tomenme una fotografia y despues entreguenla al absurdo reflejo que le ofrecera el espejo. Rompanlo!
OBLInACIONES.
OBLInACIONES.
viernes, octubre 16, 2009
Don’t come to tell me, that The Rolling Stones can’t reggae…
“Cuando salió Sex Pistols, todos decían que nosotros éramos unos viejos pedófilos…”
Todo, todo estaba lleno de esos cucarrones que vienen en Octubre, la calle, el pasto, hacían sonar el aire con sus malditas alas, zuuum. Te pasaban cerca y te alteraban todo, si te tocaban, era como si te revolotearan en la cara y si te revoloteaban en la cara era como si se metieran en tu ropa interior. Con ellos todo parecía aun más desagradable y zumbante de lo que ya era. Las brujas mandan esos cucarrones en Octubre, malditas brujas, ojala las hubieran matado a todas los curas de la inquisición.
Atravesaba el parque, INCLUSO DORMIRE OXIDADO esta noche por el opio de las noches eternas consumidas en aquel lugar, con forma de adolescentes haciendo una cueva para encender el último fosforo, parece que se apaga, pero no, acerca pues la pipa y nadie respire… policías que apagan la moto para acercarse a la presa sin ser detectados, de requisas, de solo polvos y polvos blancos, de sobornos, porque siempre, siempre que un policía te cobra, esa misma noche la tienes que romper.
Esa mismita noche entonces-salí a romperla, porque me regaron el vino, me quitaron las lucas y me tocaron las guevas. Venia empapada de la lluvia contenida que moja lentamente durante horas la maldita Bogotá. Cuando transito por el callejón al lado del parque, me percato de su figura, una mujer vestida de negro y gris, aguardaba bajo la sombra del más alto de los árboles del parque. Al no ver a nadie más, cruzo la cerca y me acerco a la mujer, cerca, acerco, cerco, se acerca…
Ni una sola gota caía bajo la sombra de aquel árbol, a pesar de que había estado lloviendo todo el día, la mujer y sus ojos azules se fijaron estáticos hacia una de las ramas del árbol, cuando levante la mirada y vi las ramas altas, pude observar cerca de cuatrocientos chulos, en la rama que la mujer miraba se apoyaba uno mucho más grande que los demás, que la observaba fijamente con ojos idénticamente azules. No me atreví a romper el cortante silencio, parecía que ni siquiera se oyera soplar el viento. Ella bajo la vista y me clavo su par de ojos en las pupilas que me temblaron como si el frio las hicieran tiritar. Todos los chulos del árbol cercenaron mis entrañas con sus afilados ojos, saciados de insatisfacción sabía con certeza que deseaban con ansias arrojárseme encima y devorar mis carnes, pero algo los detenía, algo de lo que ellos temían. Los animales más viejos del infierno aun le temen a la carne joven. La mujer me sonrió y estiro su mano blanca blanca, sobre ella una masa violeta, la tome como por instinto, era gelatinosa y lucia algo fresca, tenia apariencia como de membrana extraña. Ella sosteniendo los ojos que me tensionaban el cuerpo, soltó repentinamente: AdrenoCromo. E instantes después una estrepitosa carcajada. Los chulos volaron reventando el aire en aleteos de furia, se alejaron chillando hacia las montañas.
Esa fue la única vez que la vi.
“quienes son los viejos ahora?”
JAMAS LA VOLVI A VER, ni a ella ni a los cucarrones de OCTUBRE.\ crazy mamma.
BALL and Chain buena, buena cnacion.
“Cuando salió Sex Pistols, todos decían que nosotros éramos unos viejos pedófilos…”
Todo, todo estaba lleno de esos cucarrones que vienen en Octubre, la calle, el pasto, hacían sonar el aire con sus malditas alas, zuuum. Te pasaban cerca y te alteraban todo, si te tocaban, era como si te revolotearan en la cara y si te revoloteaban en la cara era como si se metieran en tu ropa interior. Con ellos todo parecía aun más desagradable y zumbante de lo que ya era. Las brujas mandan esos cucarrones en Octubre, malditas brujas, ojala las hubieran matado a todas los curas de la inquisición.
Atravesaba el parque, INCLUSO DORMIRE OXIDADO esta noche por el opio de las noches eternas consumidas en aquel lugar, con forma de adolescentes haciendo una cueva para encender el último fosforo, parece que se apaga, pero no, acerca pues la pipa y nadie respire… policías que apagan la moto para acercarse a la presa sin ser detectados, de requisas, de solo polvos y polvos blancos, de sobornos, porque siempre, siempre que un policía te cobra, esa misma noche la tienes que romper.
Esa mismita noche entonces-salí a romperla, porque me regaron el vino, me quitaron las lucas y me tocaron las guevas. Venia empapada de la lluvia contenida que moja lentamente durante horas la maldita Bogotá. Cuando transito por el callejón al lado del parque, me percato de su figura, una mujer vestida de negro y gris, aguardaba bajo la sombra del más alto de los árboles del parque. Al no ver a nadie más, cruzo la cerca y me acerco a la mujer, cerca, acerco, cerco, se acerca…
Ni una sola gota caía bajo la sombra de aquel árbol, a pesar de que había estado lloviendo todo el día, la mujer y sus ojos azules se fijaron estáticos hacia una de las ramas del árbol, cuando levante la mirada y vi las ramas altas, pude observar cerca de cuatrocientos chulos, en la rama que la mujer miraba se apoyaba uno mucho más grande que los demás, que la observaba fijamente con ojos idénticamente azules. No me atreví a romper el cortante silencio, parecía que ni siquiera se oyera soplar el viento. Ella bajo la vista y me clavo su par de ojos en las pupilas que me temblaron como si el frio las hicieran tiritar. Todos los chulos del árbol cercenaron mis entrañas con sus afilados ojos, saciados de insatisfacción sabía con certeza que deseaban con ansias arrojárseme encima y devorar mis carnes, pero algo los detenía, algo de lo que ellos temían. Los animales más viejos del infierno aun le temen a la carne joven. La mujer me sonrió y estiro su mano blanca blanca, sobre ella una masa violeta, la tome como por instinto, era gelatinosa y lucia algo fresca, tenia apariencia como de membrana extraña. Ella sosteniendo los ojos que me tensionaban el cuerpo, soltó repentinamente: AdrenoCromo. E instantes después una estrepitosa carcajada. Los chulos volaron reventando el aire en aleteos de furia, se alejaron chillando hacia las montañas.
Esa fue la única vez que la vi.
“quienes son los viejos ahora?”
JAMAS LA VOLVI A VER, ni a ella ni a los cucarrones de OCTUBRE.\ crazy mamma.
BALL and Chain buena, buena cnacion.
lunes, octubre 12, 2009
Volver a los origenes...
Que como van las cosas?
Testaruda, cesante, terminaras, te apagaras, recluida y desolada en tu absoluta finitud.
De nuevo escribo sin tantos formalismos, sin tildes, sin borrar las palabras que errro, pues en la ortografia corregida y esbosada con pulcritud no reposa lo que quiero decir.
De verdad, quereis saber como van las cosas?
Ah! te cuento que en Bogota llueve como nunca, que las indirectas y la hipocresia se apoderan poco a poco del mundo, que esta haciendo mucho calor y mucho frio, que entonces uno tiene que andar al mediodia con un monton de sacos colgados en la tira de la mochila y al correr se caen, entonces cuando anochece y viene el frio... sacos humedos, que desde los ocho no veo un mundial con la seleccion, que la gente le escribe y lescribe al profe que escriba y quescriba y el profe no escribe ni mierda, desde las coplas esas de fin de año, que Galera canta Dead Flowers, que en el 93, cuando le empacabamos cinco a Basile en el monumental, Keith Richards hizo una gira con The X-pensive Winos, que termino en Diciembre con el cumpleaños del Doc, durante esta gira hubo un concierto en Argentina, el lugar escogido: No podia ser otro...
VELEZ
SABEN DONDE TOCA CHARLY EL 23 DE OCTUBRE?
Entonces el dilema de las adicciones y las censuras.
Poe fumaba opio y se preguntaba en las tardes, escribo? pero no me entusiasmo tanto cuando no fumo... fumo y escribo? pero si fumo, me distraigo con otras cosas y no escribo... solo fumo? como compro opio si no tengo dinero... trabajo y fumo! escribo y fumo... asi me dan ganas de terminar rapido lo que escribo.
loquescribo.
Que como van las cosas?
Testaruda, cesante, terminaras, te apagaras, recluida y desolada en tu absoluta finitud.
De nuevo escribo sin tantos formalismos, sin tildes, sin borrar las palabras que errro, pues en la ortografia corregida y esbosada con pulcritud no reposa lo que quiero decir.
De verdad, quereis saber como van las cosas?
Ah! te cuento que en Bogota llueve como nunca, que las indirectas y la hipocresia se apoderan poco a poco del mundo, que esta haciendo mucho calor y mucho frio, que entonces uno tiene que andar al mediodia con un monton de sacos colgados en la tira de la mochila y al correr se caen, entonces cuando anochece y viene el frio... sacos humedos, que desde los ocho no veo un mundial con la seleccion, que la gente le escribe y lescribe al profe que escriba y quescriba y el profe no escribe ni mierda, desde las coplas esas de fin de año, que Galera canta Dead Flowers, que en el 93, cuando le empacabamos cinco a Basile en el monumental, Keith Richards hizo una gira con The X-pensive Winos, que termino en Diciembre con el cumpleaños del Doc, durante esta gira hubo un concierto en Argentina, el lugar escogido: No podia ser otro...
VELEZ
SABEN DONDE TOCA CHARLY EL 23 DE OCTUBRE?
Entonces el dilema de las adicciones y las censuras.
Poe fumaba opio y se preguntaba en las tardes, escribo? pero no me entusiasmo tanto cuando no fumo... fumo y escribo? pero si fumo, me distraigo con otras cosas y no escribo... solo fumo? como compro opio si no tengo dinero... trabajo y fumo! escribo y fumo... asi me dan ganas de terminar rapido lo que escribo.
loquescribo.
miércoles, octubre 07, 2009
miércoles, septiembre 30, 2009
No me soportes mas
Nuestra rendición es inevitable, hemos sido vencidos, absolutamente vencidos. Conseguiremos un trabajo estable y nos dedicaremos a sobrevivir, no queda sino eso por hacer. Conseguiremos un barco prestado para amarrarlo al muelle por temor a destrozarlo al zarpar. Conseguiremos dinero para no tener ni la menor idea de cómo gastarlo.
Cariño: Ola amor, te espere toda la tarde, como no llegaste decidí comprarte pizza y salir a caminar por el prado, escuchar en el walkman alguna canciónviejita, que me recuerde los dulcccidos años cuando aun teníamos la fuerza, década indomable, fuego eterno, cuchillo de plata que me perfora los oídos con el tiempo exacto que llevaba Charlie Watts en su endemoniado platillo, no hablo de melancolía, a mi que me vengan a joder con sus excusas para recordar el pasado que se nos paso entre los manos, por la cabeza, por la lengua y de la lengua al sexo, agitación y aceleración del rojo bombeante, pura y blanca. Desnuda.
Compasión:
¿Recuerda usted el dia que recordó algo por primera vez? se lo recuerdo porque se que su alcoholismo quiza lo haga ya olvidar de sus responsabilidades...
no se preocupe mi padre tambien es alcoholico como usted, no hay porque temer...
existe una fundacion...
llamada "QUIERO, SIENTo, VIVO y VIVIRE MUCHO MAS Y MAS Y MAS!!! hasta viejo!" en donde seguramente le pueden ayudar con su problema.
Cariño: Entonces me entran unas ganas de llorar que no me aguanto y se me escurren las góticas de Cortázar por los ojos, y se me agarran en los cachetes con sus manitas, llore mucho por eso decido marcharme de aquí, hasta luego que le vaya bien. (Cariño cae al suelo)
Compasión:
Ahhh… se quedo dormido, que cosa que acosa, será mejor que siga aquí sin hacer nada, no vaya a ser que por salir a le calle, me muera de un accidente de tránsito en la nariz.
POR SUPUESTO QUE SI, Conseguiremos un sueldo, dinero y un lugar donde poder poner el teclado y las guitarras, y nos aseguraremos los mejores ácidos de la ciudad, vamos a conquistar el mundo.
Cariño: Oiga, antes de marcharme para desquitar un poco mi sed de venganza, me comi toda la pizza hasta que no pude mas y vomite, para después seguir comiendo y vomitando durante toda la tarde, ahí esta su pizza maldito bastardo.
POSPROLOGOCO:
EL anterior es un intento fallido de acercarme al viento, comprobando una vez mas que mi familia tiene razón respecto a que estoy muy flaco y que no tengo rumbo, cosas que de alguna u otra forman no me reconfortan tanto como podrían.
RUBYo endemoniado, te cansaste de no sentir a nadie, de saber que todos pretendían entenderse entre si sin qiuiera tocarse, te aburriste de su adultez, ¿adicción? Mentira, formas de estropearlo todo una vez mas de reencontrarte con tu naturaleza autodestructiva ser que nació con la bendición de tener que alimentarse de si mismo hasta lo inevitable. En realidad ¿creyeron que decía la verdad? Dejaremos lleno de vomito el lugar, no soportaran mas el tener que soportarnos, tendrán que rendirse o matarnos a todos, en cualquier caso lograremos lo que queremos.
Cariño: Ola amor, te espere toda la tarde, como no llegaste decidí comprarte pizza y salir a caminar por el prado, escuchar en el walkman alguna canciónviejita, que me recuerde los dulcccidos años cuando aun teníamos la fuerza, década indomable, fuego eterno, cuchillo de plata que me perfora los oídos con el tiempo exacto que llevaba Charlie Watts en su endemoniado platillo, no hablo de melancolía, a mi que me vengan a joder con sus excusas para recordar el pasado que se nos paso entre los manos, por la cabeza, por la lengua y de la lengua al sexo, agitación y aceleración del rojo bombeante, pura y blanca. Desnuda.
Compasión:
¿Recuerda usted el dia que recordó algo por primera vez? se lo recuerdo porque se que su alcoholismo quiza lo haga ya olvidar de sus responsabilidades...
no se preocupe mi padre tambien es alcoholico como usted, no hay porque temer...
existe una fundacion...
llamada "QUIERO, SIENTo, VIVO y VIVIRE MUCHO MAS Y MAS Y MAS!!! hasta viejo!" en donde seguramente le pueden ayudar con su problema.
Cariño: Entonces me entran unas ganas de llorar que no me aguanto y se me escurren las góticas de Cortázar por los ojos, y se me agarran en los cachetes con sus manitas, llore mucho por eso decido marcharme de aquí, hasta luego que le vaya bien. (Cariño cae al suelo)
Compasión:
Ahhh… se quedo dormido, que cosa que acosa, será mejor que siga aquí sin hacer nada, no vaya a ser que por salir a le calle, me muera de un accidente de tránsito en la nariz.
POR SUPUESTO QUE SI, Conseguiremos un sueldo, dinero y un lugar donde poder poner el teclado y las guitarras, y nos aseguraremos los mejores ácidos de la ciudad, vamos a conquistar el mundo.
Cariño: Oiga, antes de marcharme para desquitar un poco mi sed de venganza, me comi toda la pizza hasta que no pude mas y vomite, para después seguir comiendo y vomitando durante toda la tarde, ahí esta su pizza maldito bastardo.
POSPROLOGOCO:
EL anterior es un intento fallido de acercarme al viento, comprobando una vez mas que mi familia tiene razón respecto a que estoy muy flaco y que no tengo rumbo, cosas que de alguna u otra forman no me reconfortan tanto como podrían.
RUBYo endemoniado, te cansaste de no sentir a nadie, de saber que todos pretendían entenderse entre si sin qiuiera tocarse, te aburriste de su adultez, ¿adicción? Mentira, formas de estropearlo todo una vez mas de reencontrarte con tu naturaleza autodestructiva ser que nació con la bendición de tener que alimentarse de si mismo hasta lo inevitable. En realidad ¿creyeron que decía la verdad? Dejaremos lleno de vomito el lugar, no soportaran mas el tener que soportarnos, tendrán que rendirse o matarnos a todos, en cualquier caso lograremos lo que queremos.
sábado, septiembre 12, 2009
miércoles, agosto 26, 2009
Abismo Absoluto, Oido Obsoleto
Ya no digas nadas, no pidas perdón, cuando todo el tiempo se olvido de vos, cuatrocientos días sin poderte ver.
¿Cuál es la salida? ¿Cuál es la pared?
Algún número de incontables cromosomas resultara entre la mezcla viscosa de una célula diminuta que antes del brutal orgasmo habitaba en él, con alguna otra célula sangrienta y esponjosa que se refugia ahora dentro de mí, evolucionando, tornándose en vida. Cesando de cesar.
El tubo de plástico que nos arrojo altanero el positivo yace ahora en la caneca, justo encima de los preservativos que debieron haber sido usados previamente, no hay tiempo que perder, mucho menos tiempo que ganar. No hay tiempo, se detiene en los relojes, el sacude nervioso su cabeza y me entierra sus ojos en las pupilas, salgo de la habitación, corro por las calles desiertas en la madrugada de los que aun dormitan sin afanes, ni fecundaciones, ni hijos que crecen en mi panza hasta sonreír.
Mareos, nauseas, seres que se adaptan a un pedazo de cuerpo vivo y mío, que se extiende con fuerzas dentro de mí, me atrae (curiosas casualidades de mentes que se permiten visitas ciegas a través del silencio, guiadas por oídos que hasta ahora se manchan con la impureza del mundo) una música cualquiera habida tras las puertas de madera, que dividen algún bar del resto de la inminente ciudad, como si de clasificar se tratara.
Ubico mi ahora ancha corporalidad tras el mostrador que hospeda veintenas de diferentes tipos de alcohol, desde el mal habido ron hasta el más santificado vino de sacristía. Sonrió al cantinero y exijo un embriagante del cual daré prolongados sorbos a lo largo del resto de mi narración, y porque no, también de los restos impertinentes de mi irresponsable vida. (Nótese el uso exagerado de la preposición “i”, que refiere contraste, oposición, es decir, llevar la contraria, lugar en donde generalmente se hospedan los deseos ideológicos de las juventudes desenfrenadas) A mi lado, en la silla de la derecha, se instala con dificultad un anciano de incalculable edad y barba poblada, es evidente que en sus años de primigenia juventud la calvicie prematura habrá entonces representado una de las más graves preocupaciones, cuya inexistente solución y la imposibilidad por encontrarla habrá representado seguramente, la aplicación de distintos elementos en la cabeza del viejo que perdía cabello, desde boñigas de vacas torpes, hasta combustibles crudos que vomitaba la madre tierra. El ser envejecido pide un whisky y me ahoga con su mirada presumida, la ingenuidad de una adolescente en periodo de gestación que se emborracha en compañía de decrépitos adultos tras la barra húmeda.
Las conversaciones con aire de entrada la noche no se hacen esperar, los temas varían ante la agotada voluntad del anciano y la involuntad de la muchacha perdida, palabras errantes y sin sentido que divagan entre la música popular y la lucha eterna del feminismo por hacer del lenguaje una herramienta mediante la cual incluir en el léxico común palabras terminadas en la letra “a”. Nosotras no hacemos eso, nosotras hacemos esa.
Surge entonces en mitad de la discusión el discurrido tema de las probabilidades, los azares venturosos y las apuestas desenfrenadas, el viejo me observa detenidamente con algo de morbo y me menosprecia de pies a cabeza. La canción que sonaba en aquel lugar reproduce entonces un aparente silencio cuya duración desconocemos aun. Percibo entonces el sonido de sus instituciones, de sus sirenas, de sus trajes verdes.
Mi pálida voz disfraza con inseguridad y vacilación lo que pretendo, mis ojos se entregan pensativos a la puerta de madera giratoria que permite ver figuras deambulantes que machacan sus destinos agolpando pasos en la acera de enfrente.
-¿Cuál es la posibilidad de que la próxima persona que veamos por la puerta mientras camina sobre la acera, sea una mujer?-
-Existen más mujeres que hombres en el mundo- respondió el anciano con cierta empalagosa indiferencia, después vacio su vaso de whisky y continuó -la posibilidad de que quien pase a continuación por la acera sea una mujer es mayor a la de que sea un hombre-.
-Si esto es verdad -le respondí- entonces sería más fácil arrojar al aire una moneda durante cuatrocientas veces y que en cada una de las caídas, la cara apunte con desgana al cielo y el sello con resignación al piso ronco. Sería pues, más fácil obtener cuatrocientas caras consecutivas en la moneda, que tras la puerta que mira a la calle, pasen cuatrocientos hombres uno tras otro, sin que ninguna mujer altere la visión de la acera desplazándose entre ellos.
El anciano soltó una carcajada enardecida por los alcances del alcohol en su sangre seca y sínicamente refuto: - Quizá sea más fácil lanzar cuatrocientas veces una moneda al aire en la que salga “cara” a que por la puerta caminen cuatrocientos caballeros consecutivamente, es más fácil pues la cara y la cruz se sortean aleatoriamente y con igual número de posibilidades, mientras que si hablamos de una persona que camina por la acera de enfrente, es más probable que esta sea una mujer, pues hay muchas más de estas que de esos, sin embargo, alcanzar cuatrocientas caras con la moneda o hombres consecutivos tras la puerta es científicamente imposible, la posibilidad de que eso suceda es completamente irrisoria.
Observe detenidamente el reloj que el viejo llevaba consigo anudado a su puño izquierdo, calcule en una aproximación con intensiones meramente capitalistas el valor del reloj que parecía ser de plata.
Me atreví a cuestionar su inteligencia – ¿Está usted absolutamente seguro de que estas posibilidades son inalcanzables?- se atrevió a confirmármela con desdén y antipatía – Estoy absolutamente seguro, apostaría mi sombrero.
-¿apostaría su fortuna?
Sobrevino la meditación obligatoria que emprendería cualquier miembro económico de la sociedad ante una pregunta como esta, pese a lo cual respondió: - sin duda, apostaría mi fortuna.
Propuse en ese momento la apuesta, contra arriesgando lo único que estaría interesado en ganar el anciano aquel. Aposte que por la puerta pasarían consecutivamente cuatrocientos hombres seguidos, sin que mujer alguna interviniera en dicho transito. El viejo sonrió y con un gesto victorioso asumió el pacto de los meñiques. Los dedos se distanciaron y nos atuvimos a contar las personas que caminaban por la acera en aquel momento, un profundo silencio detono con ansiedad el inicio de la cuenta.
Entonces el ruido espantoso de una estampida retumbo en la calle, sonidos de decenas de botas pateando el pavimento, la ancianidad observo perpleja como tras la puerta, cientos de hombres marchaban entonando sus canticos bélicos, en exacta simetría, completamente uniformados, todos con cabello corto, eternos pelotones de tropas militares marcharon por la acera celebrando el yo no se que de la independencia nacional, quinientos, seiscientos, setecientos…
Respire aliviada y seduje a la miseria. Mientras el viejo se consumía en su ardiente ira al verse inundado de instituciones y procedimientos, una vez más, el sonido melancólico de nuestra tibia juventud se impondría ante su sordera. Gane la apuesta, tu fortuna es nuestra. Nuestro hijo nunca será como tú, maldito decrepito. En aquel bar, como si de coincidencias se tratara, un muchacho de unos veintitantos años gritaba contra el micrófono que apenas se sostenía y olía a cerveza y a alguno que otro psicoactivo prohibido por nuestra afamada ética colectiva:
Yo forme parte de un ejército de locos, tenia veinte años y el pelo muy corto, pero mi amigo hubo una confusión…
¿Cuál es la salida? ¿Cuál es la pared?
Algún número de incontables cromosomas resultara entre la mezcla viscosa de una célula diminuta que antes del brutal orgasmo habitaba en él, con alguna otra célula sangrienta y esponjosa que se refugia ahora dentro de mí, evolucionando, tornándose en vida. Cesando de cesar.
El tubo de plástico que nos arrojo altanero el positivo yace ahora en la caneca, justo encima de los preservativos que debieron haber sido usados previamente, no hay tiempo que perder, mucho menos tiempo que ganar. No hay tiempo, se detiene en los relojes, el sacude nervioso su cabeza y me entierra sus ojos en las pupilas, salgo de la habitación, corro por las calles desiertas en la madrugada de los que aun dormitan sin afanes, ni fecundaciones, ni hijos que crecen en mi panza hasta sonreír.
Mareos, nauseas, seres que se adaptan a un pedazo de cuerpo vivo y mío, que se extiende con fuerzas dentro de mí, me atrae (curiosas casualidades de mentes que se permiten visitas ciegas a través del silencio, guiadas por oídos que hasta ahora se manchan con la impureza del mundo) una música cualquiera habida tras las puertas de madera, que dividen algún bar del resto de la inminente ciudad, como si de clasificar se tratara.
Ubico mi ahora ancha corporalidad tras el mostrador que hospeda veintenas de diferentes tipos de alcohol, desde el mal habido ron hasta el más santificado vino de sacristía. Sonrió al cantinero y exijo un embriagante del cual daré prolongados sorbos a lo largo del resto de mi narración, y porque no, también de los restos impertinentes de mi irresponsable vida. (Nótese el uso exagerado de la preposición “i”, que refiere contraste, oposición, es decir, llevar la contraria, lugar en donde generalmente se hospedan los deseos ideológicos de las juventudes desenfrenadas) A mi lado, en la silla de la derecha, se instala con dificultad un anciano de incalculable edad y barba poblada, es evidente que en sus años de primigenia juventud la calvicie prematura habrá entonces representado una de las más graves preocupaciones, cuya inexistente solución y la imposibilidad por encontrarla habrá representado seguramente, la aplicación de distintos elementos en la cabeza del viejo que perdía cabello, desde boñigas de vacas torpes, hasta combustibles crudos que vomitaba la madre tierra. El ser envejecido pide un whisky y me ahoga con su mirada presumida, la ingenuidad de una adolescente en periodo de gestación que se emborracha en compañía de decrépitos adultos tras la barra húmeda.
Las conversaciones con aire de entrada la noche no se hacen esperar, los temas varían ante la agotada voluntad del anciano y la involuntad de la muchacha perdida, palabras errantes y sin sentido que divagan entre la música popular y la lucha eterna del feminismo por hacer del lenguaje una herramienta mediante la cual incluir en el léxico común palabras terminadas en la letra “a”. Nosotras no hacemos eso, nosotras hacemos esa.
Surge entonces en mitad de la discusión el discurrido tema de las probabilidades, los azares venturosos y las apuestas desenfrenadas, el viejo me observa detenidamente con algo de morbo y me menosprecia de pies a cabeza. La canción que sonaba en aquel lugar reproduce entonces un aparente silencio cuya duración desconocemos aun. Percibo entonces el sonido de sus instituciones, de sus sirenas, de sus trajes verdes.
Mi pálida voz disfraza con inseguridad y vacilación lo que pretendo, mis ojos se entregan pensativos a la puerta de madera giratoria que permite ver figuras deambulantes que machacan sus destinos agolpando pasos en la acera de enfrente.
-¿Cuál es la posibilidad de que la próxima persona que veamos por la puerta mientras camina sobre la acera, sea una mujer?-
-Existen más mujeres que hombres en el mundo- respondió el anciano con cierta empalagosa indiferencia, después vacio su vaso de whisky y continuó -la posibilidad de que quien pase a continuación por la acera sea una mujer es mayor a la de que sea un hombre-.
-Si esto es verdad -le respondí- entonces sería más fácil arrojar al aire una moneda durante cuatrocientas veces y que en cada una de las caídas, la cara apunte con desgana al cielo y el sello con resignación al piso ronco. Sería pues, más fácil obtener cuatrocientas caras consecutivas en la moneda, que tras la puerta que mira a la calle, pasen cuatrocientos hombres uno tras otro, sin que ninguna mujer altere la visión de la acera desplazándose entre ellos.
El anciano soltó una carcajada enardecida por los alcances del alcohol en su sangre seca y sínicamente refuto: - Quizá sea más fácil lanzar cuatrocientas veces una moneda al aire en la que salga “cara” a que por la puerta caminen cuatrocientos caballeros consecutivamente, es más fácil pues la cara y la cruz se sortean aleatoriamente y con igual número de posibilidades, mientras que si hablamos de una persona que camina por la acera de enfrente, es más probable que esta sea una mujer, pues hay muchas más de estas que de esos, sin embargo, alcanzar cuatrocientas caras con la moneda o hombres consecutivos tras la puerta es científicamente imposible, la posibilidad de que eso suceda es completamente irrisoria.
Observe detenidamente el reloj que el viejo llevaba consigo anudado a su puño izquierdo, calcule en una aproximación con intensiones meramente capitalistas el valor del reloj que parecía ser de plata.
Me atreví a cuestionar su inteligencia – ¿Está usted absolutamente seguro de que estas posibilidades son inalcanzables?- se atrevió a confirmármela con desdén y antipatía – Estoy absolutamente seguro, apostaría mi sombrero.
-¿apostaría su fortuna?
Sobrevino la meditación obligatoria que emprendería cualquier miembro económico de la sociedad ante una pregunta como esta, pese a lo cual respondió: - sin duda, apostaría mi fortuna.
Propuse en ese momento la apuesta, contra arriesgando lo único que estaría interesado en ganar el anciano aquel. Aposte que por la puerta pasarían consecutivamente cuatrocientos hombres seguidos, sin que mujer alguna interviniera en dicho transito. El viejo sonrió y con un gesto victorioso asumió el pacto de los meñiques. Los dedos se distanciaron y nos atuvimos a contar las personas que caminaban por la acera en aquel momento, un profundo silencio detono con ansiedad el inicio de la cuenta.
Entonces el ruido espantoso de una estampida retumbo en la calle, sonidos de decenas de botas pateando el pavimento, la ancianidad observo perpleja como tras la puerta, cientos de hombres marchaban entonando sus canticos bélicos, en exacta simetría, completamente uniformados, todos con cabello corto, eternos pelotones de tropas militares marcharon por la acera celebrando el yo no se que de la independencia nacional, quinientos, seiscientos, setecientos…
Respire aliviada y seduje a la miseria. Mientras el viejo se consumía en su ardiente ira al verse inundado de instituciones y procedimientos, una vez más, el sonido melancólico de nuestra tibia juventud se impondría ante su sordera. Gane la apuesta, tu fortuna es nuestra. Nuestro hijo nunca será como tú, maldito decrepito. En aquel bar, como si de coincidencias se tratara, un muchacho de unos veintitantos años gritaba contra el micrófono que apenas se sostenía y olía a cerveza y a alguno que otro psicoactivo prohibido por nuestra afamada ética colectiva:
Yo forme parte de un ejército de locos, tenia veinte años y el pelo muy corto, pero mi amigo hubo una confusión…
jueves, agosto 20, 2009
Un habito importante es el de memorizar primeras impresiones...
Como en tantas ocasiones: Bertolt Brecht
Como en tantas ocasiones: Bertolt Brecht
Esto no es una obra, supongo que ya está suficientemente claro.
¿Personajes? ¿Actores? Ni siquiera director.
Interpretes que están atónitos y se resisten a una serie de acontecimientos entre los cuales, absolutamente nada “no podría suceder de otra manera”.
Se abre entonces una amplia gama de infinitas posibilidades en el desarrollo de los ejercicios (¿teatrales?), conducidas y ligadas a una estructura escrita y pegada con la prisa envidiosa de quien no quiere olvidar nada a la pared negra que nuestro público no ve, la prisa tediosa de quien quiere que todo salga bien, la lista besando silenciosa a la pared, como los acordes de un blues que está a punto de improvisarse, lo efímero y desagradecido que puede resultar un solo de guitarra que nadie vuelva a escuchar, chispeantes momentos de delirios en vivo, sensaciones que se van con el viento pero nos quedan en la piel, y otra vez el constante miedo al fracaso, el miedo que nos emparenta tanto con el, que se nos trepa tobillos arriba y nos ataca en cada función, el miedo a lo desconocido, a lo que vendrá… De alguna u otra manera miedo también a la muerte, miedo a mi edad anciana, miedo a descorporalizarnos del todo, miedo que nos envejece. Tendremos miedo del viento cuando nuestras pieles ya no sientan más, sabemos también que ese día nunca llegara.
Antes de memorizar las palabras debe memorizar las cosas que lo han asombrado y la manera como se ha resistido a aceptarlas. Esas cosas “que lo han asombrado y a las cuales se ha resistido” son centros de energía a los cuales debe aferrarse ya que forman parte de su interpretación.
… y usted? ¡¿Tampoco?!
Se han llevado a cabo con resultados muy diferentes en cada ocasión, determinantes repeticiones durante algunos momentos de nuestras prescritas juventudes, lo que como todo, trae ventajas y desventajas, ganancias y derrotas, se adquiere sincronía, se profundiza lo que hacemos, juzgamos sin afanes dicha seria de acontecimientos. Se pierde algo fundamental, la primera impresión, se desgasta con el tiempo, es inevitable, como el paso de los segundos, de los minutos, de los años, de las vidas, de la muerte. Existen claro, ingeniosas formas de quebrar la cotidianidad, de tornarla inverosímil (no verosímil, córrete Stanislavski…) estados de riesgo, cuerpos tensionados y atentos que se redescubren en cada repetición que no se repite. Existen claro, pero lo malo es que apenas aplicadas unas cuantas veces ya no surten el mismo efecto, porque el hombre tiene esa tremenda capacidad de hacerse insensible en cuanto se vuelve adulto, se acostumbra a todo, malditos hombres tristes.
¿Cómo lograr acaso que además de desaburrirnos porque no somos entes mecánicos que rehacen, desaburramos también a un público bastante lejos del escenario y entre los cuales la gran mayoría conocen ya nuestra novedosa estructura? Supongamos que los que no la conocen y se sorprendan por primera vez con el susto propiciado por el hombre nativo de la costa atlántica al caballero del interior. Estos no reirán, pues no hayan en sus colegas ese eco social necesario para librarse de preocupaciones mediante una grata carcajada. Ellos suspiran deseosos de ver destrezas o defectos superiores a los que han visto tantas veces. Pero quizá existe un punto tope, en el cual la escenificación ha sido vista desnuda ya muchas veces y el deseo desgarrador del publico por untarse se desploma y entonces entran inmensos deseos de bostezar.
Hemos llenado nuestras cabezas de reglas, hemos visto alejarse nuestra curiosa virginidad, hemos abusado.
BUSCANDO SOLUCIONES, ME ENCONTRE SOSPECHOSamenTE EN UN BUS, CON CIERTO LIBRO DE CIERTO ALEMAN QUE CADA VEZ ME ENVENENA MAS:
¿Para que buscar nuevos ladrillos si en la arquitectura, aun quedan infinidad de cosas por hacer?
No necesitamos cosas que reemplacen los ladrillos, necesitamos tumbar los edificios que la gente ya no ve porque están en su ciudad y entrar a formar parte de sus despreciables costumbres.
“En lo familiar, descubrid lo insólito.
En lo cotidiano, desentrañad lo inexplicable.
Ya que toda cosa habitual os inquieta,
En la regla descubrid el abuso acompáñeme para la estación, tiene derecho a guardar silencio.
y en todas partes donde el abuso aparezca
¡Encontrad el remedio!"
Excesos, desenfreno, contención.
Por supuesto yo no iba en un bus, yo hacia como si fuera…
La lógica por fin se nos deshizo en la boca, si esto no funciona dudo que lleguemos a darnos por vencidos.
Moriremos primero en el intento, si es que no lo empezamos a hacer hace ya bastante tiempo.
sábado, agosto 15, 2009
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